¿Eres consciente de la evolución que ha ocurrido en tu relación de pareja?

Ayer erais un par de novios recién casados, antes de ayer dos novios que disfrutaban de conciertos, salidas con amigos y atardeceres románticos. La cruda realidad es que esos momentos ahora los recuerdas fugazmente gracias a fotografías, el trabajo y principalmente los hijos, que ocupan todo tu tiempo en la familia y dejas en un segundo o tercer nivel, estar a solas con tu pareja, simplemente para saber qué tal le ha ido el día.

¿Seguís siendo los mismos tras el nacimiento de los hijos?

 

Cuando nace el primer hijo todo son cuidados para el pequeño y preocupaciones (e incluso leyendas) que se terminan al tener conciencia de que lo estamos haciendo lo mejor posible. Pero esa atención exagerada a aquello que desconocemos hace descuidar nuestra relación de pareja. Por no hablar de la depresión postparto, la falta de ayudas a todos los ámbitos en España y la incesante charla de familiares sobre cómo hacer las cosas.

 

¿Y cuándo son mayores y vuelan solos?

 

Cuando alcanzan los 18 años y eres el padre/madre más orgulloso de la tierra porque tu hijo/hija va a la universidad, no cesan los problemas. Tu vacío, principalmente como madre, es un constante fantasma que rodea todas las estancias de tu casa. Y como padre, ves que tu hijo/a está realizando su sueño, pero te sigue necesitando a todos los niveles, algo que te enfada pues “tú a su edad…”

 


¿Reconoces al hombre /mujer que comparte la casa contigo?

 

Muchas mujeres en España de edades comprendidas entre los 40 y 55 años, han visto cómo sus hijos e hijas se independizaban (con suerte) y se sienten incompletas. Al volver la vista en su casa, ven convertida su relación de pareja en “ese señor que parece venir con el mobiliario”. Y viceversa, no reconoces a la mujer que se casó contigo porque se ha ocupado de todo menos de sí misma, y con veinte años más. Esta relación se ha convertido en dos personas que coinciden en la misma cama; es una rutina no una relación. A esas alturas, existen dos soluciones: separarse o continuar por el mismo camino hasta que uno de los dos tome una decisión.

En conclusión, a lo largo de la crianza de los hijos, como pareja, pasamos por diferentes fases adaptativas a las nuevas situaciones que exige la vida en familia.

Pero:

– ¿Damos a nuestra pareja el lugar que le corresponde como padre/madre una vez que tenemos hijos?

– ¿Seguimos alimentando el amor en la pareja una vez que somos padres o eso queda relegado a no se sabe cuándo?

– ¿Sentimos que ya hemos conseguido lo que queríamos de nuestra pareja y ya no nos preocupamos por el otro?

 

 

¿Cuál es tu caso?
¿Qué hacer si nos identificamos con estas cuestiones?

 

¡ La vida es COMPARTIR !

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